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29/09/2025 El control de la corrupción

Tipo de proyecto

Artículo

Fecha

Septiembre 2025

Ubicación

CDMX

El control de la corrupción
La corrupción genera la fuga del talento nacional.
No se alarme lectora o lector, jamás propondría como título de mi columna que se controle la corrupción ni, menos, aplicarlo como estrategia contra este lamentable flagelo; por el contrario, estoy convencido que se combate de frente, se pelea contra ella con prevención, datos e información, inteligencia institucional, acompañamiento a las unidades fiscalizables y sus personas servidoras públicas, y, en caso de incumplimiento o desacato a la ley, su castigo. Por control de la corrupción me quiero referir a lo que expone una muy seria especialista de ese gran problema que nos impacta mundialmente, su nombre es Alina Mungiu-Pippidi, es académica y politóloga rumana. Tiene entre sus obras dos estudios verdaderamente interesantes sobre el buen gobierno y el combate a la corrupción. El primero de ellos The Quest for Good Governance. How Societies Develop Control of Corruption, es de 2015, y su más reciente libro es Rethinking Corruption, de 2023; en ambos describe tanto el fenómeno como la propuesta para combatirlo.

En un capítulo de la segunda obra citada narra la situación que se dio al inicio de la administración de 2012 en nuestro país, respecto a la entonces lideresa nacional del sindicato de maestros, narra a detalle tanto los delitos que le fueron imputados como el motivo que determinó su detención y reclusión por más de cinco años. Lo que es de llamar la atención son los datos que compila alrededor de aquella situación lamentable de corrupción. La población reaccionó de manera distinta, según datos que cita, en una encuesta realizada precisamente por Excélsior, se señalaba que 48% de la población encuestada creía que iba a ser liberada por sus influencias políticas, mientras que 39% pensaba que recibiría una pena ejemplar con todo el peso de la ley. Más aun, 86% estaban de acuerdo con la detención, mientras que 76% pensaba que ella era responsable de los cargos por los cuales había sido detenida.
Mungiu-Pippidi plantea tres preguntas para reflexionar sobre ese caso: ¿Cómo es que la entonces Secretaría de Educación Pública permitió durante tantos años sus excesos, que eran de todos conocidos? ¿Por qué las madres y padres de familia no se quejaron de los bajos niveles educativos que obtenían a cambio del pago de sus impuestos? Y ¿cómo fue posible que los miembros e integrantes del sindicato nacional permitieran ese dispendio de recursos de sus propias aportaciones a sus líderes?

La reflexión que me lleva a plantear es: no obstante que la persona que fue detenida era pública, conocida e identificada por sus excesos por más de 24 años, es decir, por lo menos cuatro sexenios, fue hasta esa administración (2012-2018) en la que se decidió actuar en su contra; sin embargo, las razones de su encarcelamiento fueron por la franca oposición que tuvo la líder sindical en contra del presidente en turno, no así por sus corruptelas.

En otro orden de ideas y, como decía Carlos Monsiváis, un dato más para confirmar nuestro pesimismo, la autora en estudio menciona que la corrupción genera la fuga del talento nacional, argumenta que las personas mejor preparadas abandonan su país de origen en busca de lugares donde sean valorados su conocimiento y experiencia. Es decir, no sólo causa una merma en los recursos de la hacienda pública, también genera un déficit de mentes que pueden aportar para una sociedad.

En la misma obra, en otro capítulo, Mungiu-Pippidi define “el control de la corrupción”, y será toda aquella restricción del beneficio particular y la defensa del propio Estado para evitar que sea un instrumento para la obtención de intereses particulares sobre los intereses públicos. El control de la corrupción es entonces una connotación positiva y favorable a los intereses de la población, de los gobernados; no así lo que erróneamente se podría entender por dicho término y de la forma en que inicié la columna.

Regresando al asunto mencionado en párrafos anteriores, lo que se hizo en esa administración, como se solía hacer durante distintas en el pasado, fue “controlar” la corrupción a su gusto, administrarla conforme se requería políticamente, a contentillo de la clase gobernante, y no conforme a lo que debe ser, es decir, lo que corresponda según la normatividad aplicable… y el sentido común.

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